Estados Unidos en la Profecía

Al considerar este capítulo, el amigo lector podrá rápidamente comprender la importancia que alcanza la nación más gloriosa de cuantas hayan existido en el planeta Tierra, y la gran significación que esta tiene en el cumplimiento del propósito de Dios. Señalamos que Estados Unidos es la nación más gloriosa por su extraordinario gobierno y el contenido de principios justos establecidos en su Constitución, por esto es la más gloriosa (no la más fastuosa, pues en eso el título pertenece a Roma).  Pedimos un análisis objetivo y libre de prejuicios políticos al considerar este asunto.

En la edición correspondiente al Año 3 volumen 7 de este periódico Palestra ya habíamos dicho que Estados Unidos fue fundado por Cristo, asunto este que, a su vez, da un perfecto cumplimiento a la profecía de la huida de la mujer al desierto (Apocalipsis 12:14-17).  Si eliminamos la nación estadounidense y su gobierno de este panorama profético, ¿hacia dónde vamos a mirar para encontrar el cumplimiento de la profecía?  No debe haber la menor duda de que la profecía de la mujer (Iglesia) que huyó aldesierto es alusiva a Estados Unidos, pues cuando este territorio estaba desértico, llegaron los peregrinos a defender su fe calvinista, luterana y protestante o, lo que es igual, evangélica.

Es en un trasfondo evidentemente religioso que nace la mujer (Iglesia) en Norteamérica, cumpliendo de ese modo con una precisión increíble lo concerniente a la profecía de Apocalipsis 12:14-17.  Nadie podrá probar jamás, por la Escritura, que hay otro cumplimiento.  Veamos nuestros criterios fundamentales para tan correcta aseveración profética:  ¿Cómo es posible que el gobierno de Estados Unidos con su Constitución se haya convertido en el gobierno viabilizador del Evangelio más extraordinario que ha existido en el mundo, a no ser por la intervención de Cristo?

No tenemos duda alguna de que Estados Unidos constituye el correctísimo escenario en que el Tercer Ángel (entiéndase este movimiento que yo represento y dirijo) estará sosteniendo a la mujer por tres años y medio aproximadamente —el equivalente de cuarenta y dos meses, de mil doscientos sesenta días o, lo que es igual “tiempo, tiempos, y la mitad de un tiempo”—, tal y cual lo señala la profecía.

No hay ningún otro lugar donde podamos ver el cumplimiento de esta importantísima profecía final.  Demos un corto repaso de las características de esta nación que indubitablemente es la que cumple con la profecía.  Sin lugar a dudas, ha sido Estados Unidos la nación, como hemos dicho antes, que por su Constitución nos ha permitido la preservación del concepto evangélico por excelencia; concepto este que constituye la señal que habría de caracterizar al remanente.  Veamos cómo lo dice Pablo tan contundentemente a la luz de Efesios 1:13:

(13) “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa.”

La expresión:  “con el Espíritu Santo de la promesa” debe ser entendida, si hacemos una correcta traducción lingüística, como diciendo:  por el Espíritu Santo de la promesa.  El Espíritu Santo no es un sello.  Cuando se habla de sello o marca siempre la connotación es de carácter ideológico; veamos un ejemplo de esto en Apocalipsis 14:9-10, donde se dice:  “...Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios...” Aquí podemos inferir muy claramente que “la marca” no es un emblema o sello fijado en la carne a manera de tablilla o identificación material como se hace con los automóviles; sino que más bien la frente simboliza la mente, que es donde se acumulan las ideas.  En este caso se alude a las ideas que la Bestia ha atado (entiéndase el Papa y su Concilio de Trento), en las cuales se implica que el hombre es salvado por las obras, sellando de este modo al hombre para perdición, por cuanto esto constituye un principio de acercamiento a Dios ilegal.  Recuerde el amigo lector que la Escritura establece claramente que nadie podrá salvarse por sus obras o su propia justicia “ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado...” (Romanos 3:20).  La salvación es gratis y se alcanza única y exclusivamente por la fe en Cristo nuestro Salvador, como lo declaró Martín Lutero en sus tiempos.  Dicho sea de paso, los católico-romanos, por medio de su Papa Juan XXIII, declaran a Lutero como el hijo de la Bestia, y a los norteamericanos como los descendientes de esta (la Bestia), pues los señalan despectivamente como los hijos de Lutero.  ¡Y dis que ese era el “Papa bueno”!; acusan a Estados Unidos, siendo los Papas quienes realmente constituyen la Bestia de Daniel 7, como ya hemos probado en anteriores capítulos.

Mis queridos conciudadanos de Norteamérica, os voy a decir en cumplimiento de mi misión profética, con toda sinceridad de corazón, que Estados Unidos está por enfrentar la peor crisis de su historia.  Los gobiernos orientales, en su gran mayoría, ya están gestando dominar esta nación a los fines de neutralizar ese lugar como canalizador del Evangelio.  De ese modo pretenderán detener el avance del tercer ángel, que representa la última gestión divina para alcanzar Su propósito culminativo y salvífico.  El Señor me reveló recientemente, en conversación directa, que esto va a ocurrir próximamente y cuando menos lo penséis.

Quiero deciros que el Papa de Roma, por medio de iglesias que están afiliadas a Roma en principio (por causa de sus ideologías similares) y por medio de otras organizaciones que están íntimamente ligadas al Vaticano (como el Opus Dei y la masonería), gestiona, como siempre ha hecho, someter y poseer este gobierno de Estados Unidos que constituye el mayor obstáculo que  ha encontrado en su camino hacia el despótico dominio mundial o terráqueo.

En estos momentos están ustedes recibiendo la más fidedigna y veraz revelación del Señor.  Nadie se podrá justificar ante el tribunal de Cristo si es que ignoran esta advertencia.  El pueblo de Dios, históricamente, siempre ha sido minoritario, y ahora no es una excepción.  Pero aun cuando el catolicismo ya es mayoría, la fortaleza estará de parte nuestra, aunque seamos menos, pues no existe mayor acicate en el corazón de los evangélicos que la extraordinaria fortaleza que asiste a los que poseemos un concepto claro de la verdad y la justicia.

Es notable el hecho de que el catolicismo romano, con sede en el Estado Vaticano, está integrado por dos grandes grupos conocidos, quienes operan secretamente a nivel mundial.  Estos grupos luchan por la elección del Papa, quien nunca ha constituido la autoridad en el Vaticano, sino más bien una figura proyectada como vicario de Cristo, pero dirigido por uno de estos poderes (o por ambos), a saber:  el Opus Dei y su contendor, la masonería.  Estos dos poderes (el Opus Dei y la masonería) están conscientes de que el mundo y su dominio están a su alcance, siempre y cuando el Papa y la mayoría de la Curia estén de su parte.  He ahí el porqué la lucha interna en el Vaticano es continua y tenaz.  Como dijéramos anteriormente en este mismo capítulo, tan sólo tienen un gran obstáculo en su desenfrenada carrera por el dominio mundial, y ese obstáculo es Estados Unidos de América y su Constitución.  Para esos fines de dominio mundial la jerarquía romana cuenta con agrupaciones selectas que se han formado y fortalecido como tentáculos que cubrirán el mundo.  Entre estas se destacan entidades internas como:  el Opus Dei, la masonería, la Orden de Malta, los Jesuitas, Caballeros de Colón y otros.

Este llamado de Dios al público mundial en general y a Estados Unidos en particular les llega por medio de este exiguo movimiento que es el Tercer Ángel.  Somos pocos, muy pocos y pobres, pero tenemos el absoluto respaldo de Dios.  Esto se hará evidente al fin de los tiempos, pues ya hemos comenzado a vivir la última semana o los últimos siete años de existencia para este mundo.

Cristo me ha declarado que este servidor de ustedes es el último testigo de Apocalipsis 11, a quien Roma perseguirá y matará, conforme lo declara el versículo 7 de dicho capítulo (11).  Pero al igual que el primer testigo (Cristo), resucitaré y triunfaré sobre el príncipe de este mundo (entiéndase Lucifer), y vendré junto a Cristo en Su segunda venida para establecer el eterno Reino de Dios finalmente sobre la faz de la tierra (véase el versículo 15 de Apocalipsis 11 al respecto).

Es, pues, evidente que el escenario de este último conflicto lo será Estados Unidos, pues el Vaticano y sus subsidiarias entidades dominan el resto del mundo y lo controlan.  Las alianzas de este poder bestial con otros sectores religiosos en el mundo lo fortalecen cada día más.  Hoy día ya ha controlado a Centro y Sur América y muchos (por no decir muchísimos) países del cercano y hasta del lejano Oriente.  Repetimos, su obstáculo mayor es Estados Unidos, país este que la triple alianza de Apocalipsis 16 va en pos de, a los fines de conquistarlo.  De Satanás lograr conquistar a Estados Unidos —por medio de esta triple alianza— habrá conquistado al mundo, y se cumplirá de una manera precisa y exacta lo dicho por Jesús, cuando señaló:  “...viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí” (Juan 14:30).

Indudablemente que Estados Unidos es la mujer que huyó al desierto (Apocalipsis 12:14-17).  Por consiguiente, tenemos que rechazar radicalmente cualquier pretensión por parte del Vaticano señalando que son ellos la mujer que huyó al desierto, pues ni histórica ni bíblicamente se puede sostener esa aseveración.  Roma es el contendor de la mujer.

Amigo lector, sigue el consejo del gran apóstol de los gentiles, quien nos dijo: “Despiértate, tú que duermes... y te alumbrará Cristo”.  Es tiempo ya de que nos quitemos la venda de los ojos en torno a este poder romano que pretende conquistar al mundo dis que con paz, pero haciendo en realidad la guerra de una forma soterrada.  Estamos, no ante un mero poder religioso, sino ante un poder de extraordinaria sagacidad que pretende obtener un control universal de todas las cosas.  Recuerda siempre que el engaño, para poder ser efectivo, se reviste de piedad; helo aquí:  “Porque habrá hombres amadores de sí mismos, [...] traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella...” (2 Timoteo 3:2, 4-5).

No ignoréis este ministerio final que Dios te envía a los fines de aclarar las cosas, pues estarás participando de este conflicto quieras o no quieras.  Como tendrás que hacerlo, adquiere conocimiento para que puedas elegir e integrarte al bando de Dios.  Que así te ayude nuestro Señor son los deseos de este profeta, quien constituye el segundo testigo de la historia.

Al concluir esta temática es evidentemente claro que la huida de la mujer al desierto es la huida de los peregrinos a Estados Unidos, cuando esta nación estaba comenzando a poblarse.  Recordemos que la huida de la mujer es al desierto, y hay que remontarse a los orígenes de esta nación cuando comenzaba y se hallaba despoblada.  Por consiguiente, hemos de rechazar las pretensiones de católicos y adventistas.

Los católicos reclaman ser la mujer que la serpiente persigue en el desierto.  Pero esta es una profecía para los últimos días; se haya en un contexto escatológico o final, de manera que no les aplica, amén de que tampoco son la mujer, pero sí constituyen parte importantísima del dragón que, como hemos probado, fue tras la mujer al desierto.  ¿O no ha ocurrido en Estados Unidos el singular hecho de que Roma ha venido desarrollándose a pasos agigantados en ese país?

Tampoco hemos de mirar a la Iglesia Adventista del Séptimo Día, pues estos surgen en el 1844 (producto de un chasco) cuando ya la nación estadounidense estaba desarrollada, bastante poblada y no desértica.  Es obvio que el águila que representa a Estados Unidos es el símbolo que se le da a la mujer que huye.  Los adventistas para reclamar que constituyen el remanente de la mujer se fundamentan en la expresión: “los que guardan los mandamientos de Dios” (Apocalipsis 12:17), como si guardar los mandamientos de Dios estuviese únicamente señalando los guardadores del sábado, ¡qué pretensión!  Todo cuanto Dios ordena constituye mandamiento de Dios, y Dios ha ordenado que se dependa de Cristo reconociendo el Evangelio como el Espíritu de la profecía, esto es, como la esencia de toda predicación (Apocalipsis 19:10), cosa que los adventistas no hacen.

¿Cómo es posible que sean los adventistas el remanente de la mujer cuando nunca han entendido ni predicado el Evangelio?  (Léase Minneapolis 1888 a ese respecto.)  Nótese la aseveración que una vez hiciera el “Emancipador de la Conciencia”, que no es otro que don Martín Lutero y su gloriosa gesta en el siglo XVI.  Señaló este hermano reformador que la Iglesia se mantiene en pie si está en posesión del Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, aun cuando pueda tener doctrinas incorrectas; y que aun cuando una iglesia tenga doctrinas correctas, si no está en posesión del Evangelio, prevalece en tinieblas.  En esta gloriosa idea se señala que el Evangelio es la doctrina fundamental y preeminente para que la Iglesia esté en pie ante Dios; aparte de esta doctrina no existe un nexo real entre cielo e Iglesia.  Por consiguiente, no puede ser denominado como la mujer o el remanente ningún cuerpo eclesiástico que no esté en pleno conocimiento evangélico.

En conclusión, la profecía señala que es Estados Unidos el lugar donde habría de albergarse la mujer, no es ninguna institución eclesiástica.  El énfasis profético es dónde habría de ubicarse el remanente de la mujer, que no es otra que la mujer luterana o evangélica que huyó al desierto cuando fue perseguida por los romanos en Inglaterra.  Desde ese último escenario o albergue nacional que es Estados Unidos, la mujer protestante y luterana será incorporada al Israel de Dios para que se cumpla lo dicho por el apóstol:  “...y luego todo Israel será salvo.” No hay lugar a dudas, esta nación fue forjada por el Cristo de la historia para que se constituyese en el último albergue para el pueblo de Dios (el Israel de Dios).

Nota:

Pronto, muy pronto, la mujer (Iglesia) reunida allí en Estados Unidos se caracterizará por guardar los mandamientos de Dios y tener la fe de Jesús, pues este servidor de ustedes, el tercer ángel, la estará preparando hacia esos fines.  Así que, los adventistas se quisieron adelantar, pero se la estoy dejando en la mano, pues soy el hijo de Dios y último catedrático en este tiempo.  Para más amplia información sobre esta temática adquiera nuestro recién editado libro, titulado:  Indudablemente:  Estados Unidos:  Último Hogar para el Remanente de Dios (el Israel Moderno).

Estados Unidos en la Profecía

Estados Unidos en la Profecía

Al considerar este artículo, el amigo lector podrá rápidamente comprender la importancia que alcanza la nación más gloriosa de cuantas hayan existido en el planeta Tierra, y la gran significación que esta tiene en el cumplimiento del propósito de Dios.

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