La Vindicación Parte 6: Una Obra Judicial Previa a la Venida de Cristo

La vara de medir al Pueblo de Dios (Apocalipsis 11:1)

En este estudio vamos a tratar el tema final de esta serie de seis temas en torno a mi Vindicación.  Este tema final lo hemos titulado: Una Obra Judicial Previa a la Venida de Cristo, que da sentido a nuestra obra.

Para comenzar queremos citar un versículo de Apocalipsis 11 que hemos citado varias veces durante estos estudios: se trata del primer versículo de Apocalipsis 11 donde a un determinado personaje le es dada la vara de medir al pueblo de Dios para este tiempo. Dice el versículo 1:

“Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir, y se me dijo:
Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él”

(Apocalipsis 11:1)

El Apocalipsis es un libro altamente simbólico, aquí la caña (otras versiones la traducen como la vara) es meramente un símbolo del Evangelio que es el criterio para sellar los siervos de Dios, como se nos dice en Apocalipsis 7.

Lo que yo quiero que se entienda de una manera preclara es que este ángel es este servidor de ustedes, conforme a la revelación de nuestro Señor Jesucristo-(que es precisamente de lo que trata el Apocalipsis: “La Revelación de Jesucristo que Dios le dio” Apocalipsis 1:1). El Señor Jesús me ha dicho que yo soy la persona que cumple con esta medición en este tiempo.

Recuerden que este libro más que preteritista es escatológico o final, y que hay acontecimientos que han sucedido en la historia, pero que representan y que se proyectan hacia los acontecimientos finales que son la realidad misma de las cosas. La historia es circular, y en la historia hay siempre los mismos principios envueltos y la controversia es similar aunque con circunstancias distintas (por ejemplo: circunstancias del momento en la historia en que ocurren las cosas y cambios en el profetismo; no son los mismos profetas vez tras vez, sino que pasa una etapa profética y llega la otra, como en este caso).  Pero el principio de medición siempre es el mismo: primero el templo y después los atrios, primero los que adoran en el templo y después los que adoran los atrios o en el patio (representan a los gentiles y representan también el común del pueblo).

Note: Los hombres que posicionalmente constituyen las primicias, como ya lo hemos enseñado, somos los que vamos a estar más cerca de Jesús en términos posicionales.  Estos constituyen el grupo de los 144,000 que son los que adoran en el templo, los que el Señor extrae en calidad de gabinete inmediato.  Siempre hemos dicho que el número 144,000 no se puede entender literalmente. El número 144,000 es un número cuadrado que lleva la idea de plenitud.  Realmente es un número simbólico para señalar la idoneidad, numéricamente hablando, de los que vamos a estar muy cerca de Jesús.  Recuerden que Cristo es Señor de señores.

Por lo tanto, ese es el orden de sellamiento siempre: primero el templo, y después los atrios.  En nuestro caso, primero es  este movimiento (los que van a tener una alta retribución por colaborar con este movimiento ahora). Ahora se está midiendo el templo interior, es decir, están siendo reclutados los creyentes para que participen de esta obra fuertísima de este tercer clamor en la historia evangelística.  Y haciendo un énfasis evangelístico, traemos todas las doctrinas, de manera que en el trasfondo del Evangelio es que todo lo medimos.

El sellamiento en Apocalipsis 7

Me interesa que veamos: la obra del  Tercer Ángel de Apocalipsis 14, la obra del ángel de Apocalipsis 18 (que es un mismo ángel) a la luz de Apocalipsis 7.  Vamos ahí, al libro de Apocalipsis 7 y veamos en qué consiste esta obra, que es una obra completa y absolutamente judicial, que es el propósito de esta última temática.  En el versículo 1 del capítulo 7, dice:

“Después de esto vi a cuatro ángeles en pie sobre
los cuatro ángulos de la tierra
[cuatro ángeles significa universalidad],
que detenían los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase
viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol”

(Apocalipsis 7:1)

Note que estos cuatro ángeles están aparejados para que soplen los vientos, o sea para que nos sobrecojan las plagas finales, y ellos están deteniendo o aguardando por esta obra para entonces “hacer su agosto” en términos de castigo punitivo para los que no han creído.  Ahora miren como continua diciendo el próximo versículo de esta porción bíblica:

“Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo”
(Apocalipsis 7:2)

Note sube desde donde sale el sol, es decir del alba.  El alba es el lugar donde brota el sol que también es un símbolo de Cristo.  Este ángel sube del alba y proclama el detenimiento de los juicios punitivos divinos en lo que se mide el templo.  Ya les he dicho que templo significa 144,000, y patio es mundo gentil.  Pues nosotros ahora estamos midiendo el templo, los que se incorporen en este movimiento tendrán merecimiento de alta retribución; siempre ha sido así, y así lo dice en Apocalipsis 14 también, como vamos a ver.  Noten este hecho, después que dice: “Vi a otro ángel,  de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; dice:

“y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado
el poder de hacer daño a la tierra y al mar, diciendo:
No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles,
hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios”

(Apocalipsis7:2)

Observe que dice no se haga daño: “…hasta que hayamos sellado en sus frentes….”: La frente es un símbolo de ideología, por lo tanto lo que está diciendo es hasta que ideológicamente los hayamos preparado.

¿Qué es el sello?

La pregunta que tenemos que hacer es ¿qué es el sello? El sello es el Evangelio, como lo vamos a probar ahora con esta lectura en Efesios capítulo 1 y versículo 11:

“En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados
conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad,
a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente
esperábamos en Cristo. En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad,
el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él,
fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa”.

Noten como dice:“…habiendo creído en él fuisteis sellados…”, no es que el Espíritu Santo es un sello como se dice en el pentecostalismo.  El sello ahí no es el Espíritu, el sello es la ideología evangélica. Recuerde que dice: “habiendo oído la palabra de verdad, el Evangelio de vuestra salvación”, es obvio que somos sellados para salvación por la ideología.  Es el Espíritu el que nos revela la palabra evangélica por excelencia, y en ese sentido el Espíritu participa del sellamiento, pero el sello mismo no es el Espíritu,  sino el Evangelio de nuestra salvación. ¡Qué claro, verdad!

Este ángel de Apocalipsis 7, de Apocalipsis 14 y de Apocalipsis 18 trae el sello del Dios vivo, que por este ángel o por este movimiento que yo represento va a ser predicado por aproximadamente tres años y medio de ministerio postvindicación.  Después que yo regrese, vendrá la etapa final, el fuerte pregón o fuerte clamor a un mundo en caos para que proceda a salvarse y a formar parte del pueblo de Dios.  Lo que se va a proyectar a nivel interno y mental es una ideología que se llama ideología evangélica, para ejecutar una obra final de altura, de gran altura, previa a la Venida de Cristo. Porque cuando Cristo venga viene a segar la mies.  De manera que nuestra tarea es sellar por medio de nuestra ideología evangélica por excelencia; lo mismo que usted ve en Apocalipsis 14 donde se dice de un ángel que tenía el Evangelio Eterno para predicarlo a toda nación, tribu, lengua y pueblo.

Yo lo que pretendo hermanos es enseñar a vosotros qué va acontecer ahora al fin de los tiempos.  ¿Qué va acontecer ahora al fin de los tiempos? Pues simplemente el último pregón de Dios a un mundo en caos para que los que van a ser salvos dependan de Cristo.

¿Quiénes Constituyen el Pueblo de Dios?

Yo quiero que ustedes sepan que el pueblo de Dios está constituido por los que están en Cristo, y no por los que están en una determinada iglesia.  Tú fuiste un hombre salvado en la historia, a ti Cristo ya te celebró juicio si aceptas el veredicto del Calvario.  ¿Cuál es el veredicto del Calvario?  El veredicto del Calvario es que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados (2 Corintios 5:19).  Por consiguiente, si tú aceptas el Calvario como tu propio juicio, por la representación de Cristo tú pasas de muerte a vida (Juan 5:24).  Pero no es que tú vas a hacer y a deshacer, y a dar y a dar más, y qué se yo cuántas cosas más para que entonces seas salvo.  Ya tú fuiste salvo en la historia, una de las características del Evangelio es que fue una obra consumada por CristoCristo dijo: “consummatum est” que significa “Cumplí con lo que vine a hacer” (o sea, la salvación del hombre)  porque en Cristo todos seremos vivificados, en la gesta de Cristo, claro está; así como en Adán todos mueren en Cristo todos serán vivificados.

El número de los sellados en Apocalipsis 7

En el capítulo 7 donde hemos venido trayendo unas interpretaciones, pues vamos a ver ahí el mensaje de este ángel que está sellando a los siervos en la frente.  Nota que está midiendo el templo, porque son los siervos que de inmediato van a participar con Jesús, Su séquito, Su organización.  Su mundo va a ser servido por este tipo de magisterio y de orden posicional de altura.  Y lo primero que nosotros vamos a ver es que después que hace este señalamiento el ángel dice del siguiente modo:

“Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados…”
[de las distintas tribus]
(Apocalipsis 7:4)

Enseñar que ahí se está hablando de Israel es cometer un gran equívoco.  Ahí no se está hablando del Israel nacional.  Nunca fue el propósito de Dios el Israel nacional, porque Dios ama también al extranjero (Is. 56:3-7).  Y Pablo dice que la defección de Israel fue la bendición de los gentiles (Romanos 11:12), o sea que nosotros formamos parte del verdadero Israel porque somos israelitas en el espíritu de la Revelación Divina.  No es israelita el que los es en la carne dice Pablo, sino el que lo es en el espíritu (Romanos 2:28-29).

El Verdadero Israel

Por lo tanto, nosotros, los gentiles de este tiempo (gentiles en términos nacionales), somos israelitas en términos posicionales.  Porque Israel es una figura del verdadero Israel que Cristo va a levantar al fin de los tiempos, como dice Romanos 11:25: que después que haya entrado la plenitud (el pleroma) de los gentiles a Israel luego todo Israel será salvo.  Esta es una enseñanza fundamental y clara: Cristo tumbó la pared entre israelitas y gentiles e hizo de ambos un solo pueblo (Efesios 2:14).  Por lo tanto, no es allá en Israel, sino que es aquí al fin de los tiempos, donde se está sellando a nivel mundial a los hombres de fe para que integren el pueblo de Israel.  Israel, en su nombre propio tiene un gran significado, es a quien Dios llama, eso significa Israel.  Y lógicamente Dios lo llama para enviarlo a predicar las buenas nuevas del Evangelio porque el verdadero israelita es Cristo.  ¡La Gloria sea para nuestro Dios!

En síntesis: El pueblo de Dios está integrado por judíos y gentiles: los judíos que se salvaron por la fe en el Cristo que habría de venir, y ahora nosotros los que a pesar de ser puertorriqueños y de otras nacionalidades nos salvamos por la fe en el Cristo que vino, todos formamos un solo pueblo que es el que Dios va a levantar.  No es que Israel va a ser levantado primero, eso es falso de toda falsedad. Eso no existe en la Escritura.  Hay una sola Venida de Cristo para levantar a su pueblo, a judíos y gentiles, pero todos israelitas por la fe en Cristo que es la descendencia de Abraham.  Y si creemos en Abraham, linaje de Israel somos, dice la Escritura, porque Abraham es el padre de la fe (Gálatas 3:29).

De manera que entiendan que realmente cuando se habla en Apocalipsis de los 144,000 se está hablando de creyentes que están siendo sellados al fin de los tiempos, pero también muchos otros que ya fueron sellados anteriormente.  Ya de los 144,000 hay un montón de hombres de la nación hebrea y ahora se están sellando los que corresponden a este tiempo.  Recuerda que la medición del templo viene primero y después la medición de los atrios que es el mundo, el mundo gentil.

Hay que tener inspiración y criterios otorgados por Dios para poder interpretar el libro de Apocalipsis que es la revelación de Jesucristo.  Pero yo tengo el Evangelio, tengo la vara de medir, interpreto a la luz del Evangelio con autoridad de Dios y se me revela el Señor hasta que yo vaya y regrese, porque yo voy a estar en Su presencia y a regresar vindicado para traer el último mensaje de Dios a este mundo.  Por eso es que ustedes ven que este servidor está muy a tenor con Apocalipsis 18:1 porque ese ángel que desciende del cielo que Cristo me ha dicho eres tú vindicado, pues ese año va a decir “caída es, caída es, la gran Babilonia, y se ha hecho habitación y albergue de toda ave inmunda y aborrecible de todo espíritu”.

El Ángel de Apocalipsis 18:1

En torno al ángel de Apocalipsis 18:1, anteriormente ya he declarado que Cristo me dijo: Tú ejecutas esa obra.  Les repito que: la mensajería se le llama ángel en la Escritura, sea hombre o sea ente celeste; si trae un mensaje para que sea recibido por la iglesia evidentemente es un ángel.

Cristo fue el que me dijo que cuando yo descendiese después de mi Vindicación voy a realizar la obra de Apocalipsis 18:1, pero que esta obra se divide en dos partes:

  1. previo a mi Vindicación
  2. después de mi Vindicación

Bueno, no quiero continuar este estudio sin leer estos versículos en Apocalipsis 18:1, donde dice:


“Después de esto vi a otro ángel descender del cielo con gran poder;
y la tierra fue alumbrada con su gloria. Y clamó con voz potente, diciendo:
Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios
y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible.
Porque todas las naciones han bebido del vino del furor de su fornicación…”

(Apocalipsis 18:1-3)

Aquí es cuando yo desciendo del cielo y traigo este mensaje. El vino del furor de su fornicación es el falso evangelio de fe más obras. Somos dependientes de Cristo con carácter de exclusividad, el que dependa de cualquier otra cosa se pierde.  Tenemos que depender de Cristo, de su mensaje final que es un reavivamiento evangélico en torno al Evangelio Eterno y unos señalamientos de orden instruccional para estar bien ubicados en la escatología o al fin de los tiempos.  Aquí está nuestra obra y ustedes la están presenciando.  Esta obra que aquí se señala la vemos previa a mi Vindicación en el capítulo 14 y en el capítulo 7, pero postvindicatoria en este capítulo 18.

El Tercer Ángel de Apocalipsis 14:9 es el mismo Ángel de Apocalipsis 18:1

Es importante que comprendas que a pesar de que en la Escritura, y en el libro del Apocalipsis específicamente, se habla mucho de “otro ángel” no se puede entender  a parte del contexto, ni pensar que son ángeles distintos.  Muchas veces se repite “otro ángel”, sin embargo, lo que pretende decirse es “otra vez surge el ángel” (el mismo, pero surge otra vez).  Y eso lo vamos a probar libre de toda duda aquí en esta serie de estudios tan correctamente interpretados y tan educativos como gran parte del público se va a dar cuenta.

El llamado tercer ángel de Apocalipsis 14 es el mismo ángel que aparece en Apocalipsis 18:1, ambos representan mi obra, antes y después de mi Vindicación.  Yo he cumplido con muchas de las cosas que se requiere de este movimiento y de esta reforma final.  Por más de 15 años yo he publicado revistas, he hablado por la radio y por la televisión trayendo el mensaje final de Dios a un mundo en caos. Pero voy a seguir cumpliendo, voy a culminar la obra de madurar la tierra para que Cristo pueda venir y encontrar la mies madura y entonces segar finalmente, cerrar el juicio con un segamiento que no es otra cosa que apartar las ovejas de las cabras y decir “este pertenece al pueblo, este no pertenece al pueblo”.

Rápidamente quiero ir a Apocalipsis 14 porque necesidad me es impuesta.  Vamos a seguir al tercer ángel.  Vamos entonces a ver que nuestro mensaje aquí en Apocalipsis 14:9 es similar al de Apocalipsis 18:1.  Allá se denuncia a Babilonia y acá en Apocalipsis 14 se hace lo mismo.

“Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia
y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano,
él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro
en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre
delante de los santos ángeles y del Cordero”

(Apocalipsis14:9-10)

Un falso evangelio de fe más obras es la señal de la bestia o del poder que destruye la teología de Cristo y que conduce a muerte. El que pretenda salvarse por obras se pierde como se perdió el fariseo de la parábola.  Se salvó el publicano que no se atrevía ni mirar al cielo para proclamar su santidad o su justicia, “Sé propicio a mí, pecador” decía, y Cristo dijo que éste fue justificado y el otro se condenó.  El otro decía “yo no soy como los demás hombres”.

Pero yo me he caracterizado por que he denunciado esto con muchos años de antelación, y ahora cuando venga vindicado lo voy a anunciar.

Juicio que determina Retribución Final para el Creyente

Siguiendo con la línea de pensamiento, vamos a leer entonces en Apocalipsis 14 un último señalamiento de esta temática Un Juicio Previo a la Venida de Cristo. El ministerio de 3 años postvindicación juzgará a dónde van a estar colocados los hombres, si a la derecha para irse con el Maestro cuando este venga o a la izquierda para perderse con los que se pierden, que son la gran mayoría. Nota que el tercer ángel es el último ángel en predicar. Cuando termina de predicar esos 3 años últimos, observa lo que se señala en Apocalipsis 14; vamos a leer desde el versículo 12 en adelante:

“Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos
de Dios y la fe de Jesús. Oí una voz que desde el cielo me decía:
Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen”

(Apocalipsis 14:12-13)

¡Ven qué claro está esto! Los que han estado bajo este movimiento bajo todo insulto, bajo toda calumnia, bajo toda persecución, somos los que realmente aunque descansemos o muramos, vamos a hacer trabajos de alta retribución. Nota “Bienaventurados los que de aquí en adelante mueren en el Señor [se refiere a los que de este énfasis o de este movimiento en adelante mueren en el Señor].  Son bienaventurados porque descansarán de sus trabajos [descansarán de la persecución, de la tribulación, de la angustia que los va a sobrecoger como sobrecogió a Cristo], pero sus obras [de alta retribución] con ellos siguen”.  En la memoria de Dios está el levantarlos para colocarlos en altas posiciones o para que sean de los 144,000, esa es la gran verdad.

La Siega luego de que la Mies está Madura

Observe  lo que ocurre después, dice en el versículo 14:

“Miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube
uno sentado semejante al Hijo del Hombre
[ahí esta Cristo],
que tenía en la cabeza una corona de oro, y en la mano una hoz aguda
[símbolo de juicio porque viene a separar las cabras de las ovejas después de nuestra obra.
Nuestra obra postvindicación es de juicio también porque nuestra obra
nosotros también tenemos una hoz, véanlo en el versículo 17].

Y del templo salió otro ángel, clamando a gran voz
al que estaba sentado sobre la nube: Mete tu hoz, y siega;
porque la hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está madura”

(Apocalipsis 14:14-15)

Está madura por la obra prejuicio final que hemos ejecutado.  Hemos enseñado el Evangelio y hemos enseñado la escatología y las doctrinas finales y, por consiguiente, ya está dividida la tierra en dos: en favor de los que creen y de los que no creen, sentenciados a una muerte final segura, lamentablemente, sin fe es imposible creer a Dios (Hebreos 11:6).  Debes adelantar o adelantarte  a creer porque esto no va durar mucho.

En fin, nota, hay dualidad de ángeles: está Cristo que es el que culmina toda esta trama histórica y el que dice la última palabra en materia de sentencia, y está esta obra previa claramente establecida ahí.  Somos nosotros los que clamamos al cielo como lo vieron en Apocalipsis 7, clamamos al cielo diciendo: mete tu hoz y siega porque hemos concluido el sellito que le ponemos a los siervos de Dios primero y al pueblo gentil después o al común del pueblo. Ustedes no tienen una idea de la satisfacción que yo siento en poder, gratuitamente sin intereses marginales,  poder declararles a ustedes la verdad en torno a mi Vindicación y el porqué de esa Vindicación.

Vamos a resumir:

  • El Señor me quiere vindicar para que me constituya en su figura primeramente.
  • El Señor me quiere vindicar para que culmine esta obra, necesita de una persona con mayor energía esos últimos 3 años de predicación.
  • El Señor me quiere vindicar para que podamos realmente postfigurarlo ¿Recuerdan que el corderito tenía que ser sin tacha y sin mancha?, para yo poder postfigurarlo, pues debo estar, físicamente hablando, sin tacha y sin mancha.

Yo soy el Ángel que el Señor ha enviado, Apocalipsis 22:16

El Señor me dijo realmente: “Tú eres mi mensajero final, tú eres mi ángel, tú eres el ángel que yo envío delante de mí”, y vean cómo Él lo dice en Apocalipsis 22:16:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio
de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David,
la estrella resplandeciente de la mañana”

(Apocalipsis 22:16)

Recuerden que el contexto determina a quién se refiere, y no puede referirse a Juan porque Juan escribió, tomó nota de todo lo que Él le dijo, pero ya Juan falleció, Juan no está en pie.  Ahora el que va a estar en pie para ejecutar eso es realmente este servidor de ustedes.  Más adelante se dice ahí en ese capítulo:

“He aquí yo vengo pronto.”
(Apocalipsis 22:20)

O sea, que estos hechos son inmediatamente cercanos a la Venida de Cristo, de manera que no puede ser Juan el mensajero o ángel aludido.  Además, hay otro versículo aquí en Apocalipsis 22 donde se le dice a este mensajero lo contrario que se le dice a Juan en Apocalipsis 10:4 (donde se le especifica a Juan que selle o no escriba las palabras de la profecía).  En esta ocasión se le dice al ángel o mensajero lo contrario: No selles las palabras de este libro, veamos:

“Y me dijo: No selles las palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca”
(Apocalipsis 22:10)

Muy claro que no se refiere a Juan.  Y estos versículos están previo al comentario “he enviado a mi ángel” (Apocalipsis 22:16). Él dice: “ese ángel eres tú”, yo lo creo así porque soy yo el que tengo en mi mente las ideas y la capacidad interpretativa de un libro que el mismo Clero romano dice que es misterioso porque no sabe interpretarlo.

Resumen Final

Hemos hablado del poder de Dios para ejecutar lo que dice que va a ejecutar.

Hemos hablado de que realmente tiene derecho a escoger unas primicias.

Hemos dado evidencias bíblicas que de una manera inferentemente clara que mi obra está redactada en el Apocalipsis, que es el librito para este tiempo. Apocalipsis habla de un resumen de todo lo revelado, pero enfatiza en la conclusión final del siglo.

Por consiguiente, te hemos dado evidencias bíblicas y te hemos dicho de una manera preclara: estate pendiente de nosotros porque esa obra que yo he venido hablando es una judicial y definitiva; es muy, muy importante, no me creas a mí, cree a los hechos, pero mantente mientras tanto en contacto con nosotros para que cuando las cosas sucedan sepas que te las he dicho antes como decía Jesús.

Dios te ayude mi querido hermano para que tú puedas entender la obra que estamos realizando y la importancia de esa obra para ti y los tuyos. Hasta entonces, Dios te cuide en su Divino Amor.