La Vindicación Parte 3: Análisis de Apocalipsis 10 como fundamento de Nuestra Enseñanza

Iniciamos ahora el tercer estudio de esta serie de Vindicación. Queremos, a manera de subtítulo, señalar los fundamentos bíblicos en que nosotros partimos para esta enseñanza.  Recordarán que originalmente estuvimos hablando del poder de Dios para realizar aquello que se propone, y que es considerado el Todopoderoso por prácticamente todas las Iglesias en la historia.

Probamos con evidencia bíblica lo que son los escogidos de Dios, esto es, aquellas personas que son participantes de lo que la Escritura llama las primicias.  Posteriormente, presentamos el concepto preclaro de lo que es un ángel a la luz de la Escritura, especialmente en Apocalipsis.  Dijimos en el estudio anterior que un ángel en la Escritura muy frecuentemente señala a un hombre, y no a un ser del cielo.  Y sobre todo, en esto queremos ser muy enfáticos, cuando el ángel mencionado en la Escritura nos habla de un mensaje bíblico o teológico, cuando trae una comisión evangélica, realmente se refiere a un hombre indubitablemente.  Recuerde que son los hombres los que han sido comisionados para predicar las buenas nuevas de salvación, y no los ángeles literales o los ángeles del cielo (que dicho sea de paso, son formalmente iguales a nosotros, no hay diferencia, sino en su posición y en su facultades).

Por consiguiente, cuando en Apocalipsis 18:1 se dice: “vi un ángel descender del cielo con gran poder; y la tierra fue llenada con su gloria”, pues se está diciendo: vi un hombre comisionado con autoridad y con gran luz para iluminar el mundo con la perspectiva divina.  Eso es algo sumamente importante en esta serie de estudios que lo que pretenden es hablar de lo que el Señor me ha comunicado.

Muchos piensan que yo he fijado fechas, eso no es cierto.  Yo no he fijado fecha, yo sencillamente he dicho aquí y donde quiera que me paro que el Señor me ha dicho que me va a vindicar, esto es, que me va a restaurar a una proyección estética y a una facultación de un hombre de aproximadamente entre 27 y 30 años.  Sencillamente el Señor me ha dicho: vas a ser vindicado, y me ha dado una serie de detalles en torno a ese procedimiento, sin que se coloque una fecha en particular.

Dios realmente no se preocupa mucho por las fechas porque como Cristo mismo me ha dicho: “el tiempo aquí no es importante, sino los hechos, los eventos”. Eso es lo que es importante, los eventos, y claro, siempre hay un tiempo circunstancialmente hablando en que  se manifiesta un evento.  Pero que no es cuestión de horas ni de días, o de precisiones cronométricas que algunos quieren establecer. El Señor me ha dicho que próximamente, puede ser de aquí a una semana, de aquí a un mes, puede ser de aquí a seis meses, pero eso no es lo que importa, lo que importa es que me ha dicho:

“Tú serás vindicado y servirás como señal al mundo previa a mi Venida,
y te constituirás en un ministro a tiempo completo de juicio previo a esa venida.
Y la señal será como la de Jonás, así como Jonás estuvo tres días y tres noches dentro
del vientre de un pez, estaría el Hijo del Hombre tres días y tres noches en el corazón
de la tierra.  Y tú ahora vas a postfigurar el centro de la historia cuando yo fui
inmolado en virtud de que el mundo rechazó mi gestión en favor de ellos”.

Eso es lo que me dijo.  Es lo que llamé en ocasiones anteriores una postfiguración.

Principios Interpretativos para Analizar el libro de Apocalipsis

Ahora, sin más preámbulo, consideremos  los fundamentos.  Nosotros vamos a poder entender el Apocalipsis del siguiente modo:

  1. cuando lo analizamos dentro de un trasfondo evangélico
  2. cuando utilizamos los principios interpretativos prefigurativo y postfigurativos; y cuando utilizamos el otro principio, parecido al anterior, que es el prospectivo

a. Prefigurativo– Hablar de algo prefigurativo es hablar de algo que sucede en términos de figuras con antelación a la realidad.

b. Postfigurativo– Hablar de algo postfigurativo, es hablar de algo que sucede posterior a la realidad, en este caso posterior al Calvario que es el centro de la historia.

c. Prospectivo-Todos los hechos apuntan a un hecho final, o a unos hechos finales

Lo de Jonás fue un acto prefigurativo, lo mío es un acto postfigurativo, después del Calvario, que lo que pretende es ir al centro de la historia, cuando ocurrió la gesta de Cristo, y recordarla.

Juan, Figura del Profeta que Culminará la Última Revelación de Dios

En este estudio vamos a analizar Apocalipsis 10. Yo les voy a probar a ustedes que realmente en el capítulo 10 del libro de Apocalipsis se habla de un heraldo, un ángel, un predicador que al fin de los tiempos habría de predicar un poco más para dar a conocer las últimas verdades de la Revelación Divina, y que ese no fue Juan el que recibe la revelación.

En este asunto es menester que nosotros veamos una cosa: Juan es el que recibe la revelación, pero Juan no es el que ejecuta la viabilización de esa revelación.  De manera que está claro, y que aquellas personas objetivas que no están llenos de prejuicios, me pueden entender.  He dicho, Juan recibe la revelación, pero Juan no viabiliza lo que la revelación dice que debe ser viabilizada.

El ángel se le revela a Juan y le ordena en el versículo 4: “Sellar y no escribir o revelar  lo que le han dicho (lo que han dicho los siete truenos)”. En el versículo 4 del capítulo 10, se dice del siguiente modo:

“Después que hablaron los siete truenos
me disponía a escribir, pero oí una voz
del cielo que me decía: sella lo que
han dicho los siete truenos, y no las escribas”

(Apocalipsis 10:4)

Amigo lector, ¿te das cuenta de que esa no es una revelación para ese tiempo, sino que esa revelación estaría en el futuro? Eso es evidente, además recuerda que “el buen entendedor con pocas palabras entiende”.

Paralelismo entre Daniel 12 y Apocalipsis 10:4

En el capítulo 12 de Daniel existe una revelación por parte de Dios que tampoco se le revela al profeta Daniel.  A  Daniel se le dice que esas palabras estarían “selladas para el tiempo del fin”.  Daniel se inquieta por averiguar lo que decía la revelación, sin embargo  vuelve y se le repite: “esas palabras están selladas para el tiempo del fin”.  En otras palabras, se le está diciendo: no te preocupes por entenderlas porque tú no vas a ser el que medie en la revelación de estas cosas.  Además, se le detalla que cuando esa revelación venga la ciencia se habría de multiplicar.  Y uno de los hechos claros que se marca es que en los tiempos cuando Daniel existió, no existían las cosas que existen en este tiempo, y que nos llevan a nosotros a una clara comprensión de la revelación final.  Por lo tanto, las palabras (o el significado de la revelación) tienen que prevalecer cerradas para que otro, que no sea  Daniel, la revele al fin de los tiempos.  Veamos esos pasajes en Daniel, capítulo 12, en el versículo 4 para que ustedes vean el paralelismo entre Daniel y Apocalipsis:

“Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin.
Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará”

Y yo oí, mas no entendí.  Y dije: Señor mío, ¿cuál será el fin de estas cosas?

Él respondió: Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas
hasta el tiempo del fin”

(Daniel 12:4,8 y 9)

Cuando a Daniel se le dice: “cierra las palabras porque es para el tiempo del fin”, se está hablando de lo mismo que se le habla a Juan.  A ambos se le dicen cosas parecidas, a Daniel se le dice “sella”, y a Juan se le dice “no escribas” (es lo mismo que sella).  Hay acontecimientos que están fijados para este tiempo, que están marcados en la Escritura, pero no revelados con antelación a este tiempo.

La Revelación Final es para cuando el Séptimo Ángel toque la Trompeta

En el capítulo 10 de Apocalipsis, versículo 5 dice del siguiente modo:

“El ángel que yo había visto de pie sobre el mar y sobre la tierra, levantó al cielo
su mano derecha, y juró por el que vive por los siglos de los siglos, el que creó el cielo y todo lo que hay en él, la tierra y todo lo que hay en ella, el mar y todo lo que hay en él, y dijo ya no habrá más demora, al contrario, en los días en que el
séptimo ángel
vaya a tocar su trompeta, se cumplirá el misterio de Dios
como el anunció a sus siervos los profetas”

(Apocalipsis 10:5-7)

Nota que cuando la revelación se da, es obvio que está en el futuro, en un futuro bastante más allá de ese momento en que Juan la recibe.  La revelación es para cuando el séptimo ángel toque la trompeta.  Cuando el séptimo ángel toque la trompeta entonces ya no habrá más demora (el tiempo no será más), y las cosas finales habrán sido reveladas para que concluya el Siglo.  Eso está claro a la luz de Daniel 12 y a la luz de Apocalipsis 10. De manera que esa revelación se debe estar ya viabilizando por parte de Dios porque es para este tiempo.  Ahí en Apocalipsis 10:5-7 lo constata la Escritura: Se revelará el fin del conflicto (al fin de los tiempos es obvio, se tiene que revelar entonces el fin del conflicto).

Por consiguiente, aquí está envuelto un ángel o un hombre que al fin de los tiempos va a declarar lo que se le reveló a Juan.  Yo les dije a ustedes en el estudio anterior que ese hombre habría de salir de Puerto Rico, así lo profetiza el Escudo de este País.  A tenor con lo que dice la Escritura, desde lejanas tierras y desde lejanas islas llamaré a mi gente, traeré levitas (sacerdotes), dice Isaías, o ministros o profetas (Isaías 66:20-21).  De manera que en la Escritura está marcado ese hecho extraordinario y ahora vemos claramente que a Juan se le revela lo que él no habría de ejecutar, pero entonces se señala el fin del fin al mencionar: cuando el séptimo ángel toque su trompeta, todo se revelará (Apocalipsis 10:7).  ¡Qué claro verdad!

Juan toma Representativamente el Librito (La Revelación)

Vamos a seguir leyendo en Apocalipsis 10 como fundamento de partida para entender que Cristo habría de levantar un hombre al fin de los tiempos que predicase estas verdades que han estado ocultas por centurias, pero que ahora ya no más; ya no están ocultas.  Estas verdades ahora van a ser reveladas, están siendo reveladas.  Debes tomar con seriedad este asunto, con una mente analítica, sosegada, libre de prejuicios y de preconceptos, para que puedas entender las evidencias de toda esta realización divina que muy pronto, quizás más pronto de lo que tú esperes, se va a cumplir.  De modo pues, que me dirijo ante ustedes con la seguridad del que conoce lo que se le ha dicho.  Mi finalidad específica es enseñarle que la revelación que se le da a Juan no se cumple hasta ahora.  Dice el versículo 8 de Apocalipsis 10:

“La voz que yo había oído del cielo me habló de nuevo, diciendo: Ve y toma el rollo que está abierto en la mano del ángel que está de pie sobre el mar y sobre la tierra”
(Apocalipsis 10:8)

Note que a Juan se le dice “ve y toma”; Juan toma el rollo (en otras versiones se dice “el librito”).  Ese librito contiene la escatología, esto es, la predicación del fin del fin.  Ya yo les he enseñado a ustedes que el fin es de Cristo hacia estos tiempos, pero que el fin, a su vez, tiene un fin. Y es evidente entonces que el séptimo ángel (que es el último de los ángeles en tocar su fanfarria, su trompeta), anuncia el preámbulo de la predicación final.  A Juan se le dice: ve y tómalo.  Existe un principio bíblico que también utilizamos en la interpretación del Apocalipsis que se llama representación.  Juan es representante del profetismo del fin del fin. Juan significa la gracia de Dios enviada.  De manera que todo hombre de Dios o todo profeta que traiga la gracia de Dios en su predicación, es juanino.

En el Escudo de Puerto Rico dice “Juan es su nombre”, y en ese escudo aparece un libro que es el Apocalipsis; nota que el librito contiene los siete sellos y el Cordero sobre ellos.  ¡Es maravilloso poder entender estas verdades! Yo vivo muy feliz a pesar de los peligros que pueda correr ante el príncipe de este mundo y ante aquellos que lo siguen.  No importa lo que pueda suceder.  A Cristo nunca le importó lo que le podía suceder, sino que marchó hacia adelante con la verdad, porque la verdad está por encima de todos los hombres, no es opcional ni negociable.

De manera que aquí tenemos inequívoca y claramente definido, un Juan receptor y representante del profetismo final; quien toma la revelación, la hace constatar en la Palabra sin describirla. Además se le ordena que cierre las palabras de ese libro porque otro vendría que cumpliría con la declaración del contenido y con la ejecución de las cosas que el contenido declara.  La gloria sea para nuestro Señor Jesucristo.

Para finalizar es menester que leamos un poco más adelante; y sobre todo que hayas podido entender el concepto del receptor que es Juan (Juan el teólogo, el de Revelaciones) y sobre el ejecutor que Cristo ha señalado como este servidor.  Vamos a continuar la lectura, dice el capítulo 10 en el versículo 9:

“Así que me acerqué al ángel, y le pedí que me diera el pequeño rollo
[o el librito]él me dijo: tómalo y cómelo y te amargará
el estómago, 
pero en tu boca será dulce como la miel”
(Apocalipsis 10: 9)

El profeta, cuando recibe una comisión, se goza por que ha sido seleccionado por Dios para un trabajo especial, pero cuando viabiliza su comisión, entonces le amarga, porque los profetas hemos sido perseguidos siempre, recuerde las palabras de Jesús: “Jerusalén, Jerusalén, que matas, que apedreas a los que a ti son enviados, cuántas veces quise [obviamente a través de los profetas] reunirte como la gallina reúne a los pollitos debajo de sus alas y no quisiste” (Mateo 23:37).  ¿Por qué?, porque por prejuicios te botan antes de oír, te apedrean, y te matan, ese es el principio por excelencia que Satanás usa.  De manera que el amargor de una comisión profética es la ejecución de esa comisión.  El recibir esa revelación (tomarla, asimilarla) como la estoy recibiendo yo, es dulce como la miel, es muy agradable, pero entonces viene la consecuencia fatal de la persecución indiscriminada, arbitraria, caprichosa, y hasta podríamos decir que llena de enajenamiento satánico.  Yo he pasado por esa experiencia, la estoy pasando.  Quiero finalizar la lectura para seguir alcanzando el propósito.

La Orden Para Predicar Universalmente

Leamos la parte final del versículo 10 de Apocalipsis 10, dice:

“…pero cuando me lo comí, me amargó el estómago, entonces se me dijo:
tienes que volver a profetizar acerca de muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes”.

Ahí lo que dice realmente es tienes que volver a profetizar a los pueblos, las lenguas y las naciones universalmente.  Ese es el propósito de mi Vindicación, que yo pueda predicar universalmente, porque ¿quién en el mundo entero no siente curiosidad por ver que un hombre de 67 años aparece vindicado con una proyección de entre 27 y 30 años?  Esa será la señal que atraerá a los medios noticiosos.  Y ustedes se van a sorprender de cuantas cosas van a suceder.  Yo se las voy a explicar, porque Dios me las ha dado para que se las explique.  Hemos traído  esta serie en torno a mi Vindicación para que cuando las cosas ocurran se acuerden que yo os las había anunciado antes (como dijo Cristo una vez, “para que cuando ocurra os acordéis de que yo os las había dicho antes”).  Ese ha sido mi propósito en este momento, y he aquí que yo debo predicar a nivel mundial “un poco más de tiempo”, como dice la Revelación (Apocalipsis 10:11).  Juan no está vivo, Juan no está entre nosotros, Juan está ya vindicado, pero establecido junto a Cristo y los demás hombres que Dios ha constituido integrantes de las primicias hasta la Segunda Venida del Señor.  La diferencia entre ellos y yo es que yo asciendo al cielo a recibir mi Vindicación y una información adicional que tengo o debo predicar cuando regrese.

La Predicación luego de mi Regreso del Cielo

Este servidor va a regresar del cielo para predicar las cosas que hay que predicar antes de que Cristo llegue.  Eso no es nada extraño; ya Cristo lo hizo.  Cristo ascendió, y recuerde que primero le dijo a María: no me toques que aún no he subido al Padre (Juan 20:17), y posteriormente ascendió y después de recibir la envestidura como Rey de reyes y Señor de señores descendió y presentó la culminación de lo que Él tenía que presentar en aquel entonces para que la iglesia se edificara sobre el fundamento de Su sacrificio.  Ahí está edificada la Iglesia. Yo, sencillamente, he sido llamado a formar parte de Su séquito y a ser constituido una postfigura de sus ejecutorias.

Dicho de un modo más sencillo aún, este servidor de ustedes viene a proclamar lo que reciba durante su ascenso al cielo, esa es la revelación o el librito que me voy a “comer” (lo que él me diga durante mi ascenso a la luz de lo que ya sé y me ha revelado).  En ese contexto volveré nuevamente a estar con ustedes. No sé cuánto tiempo realmente voy a estar entre ustedes ante la consideración de toda esta temática.  Sé que el Señor me ha ordenado: “Ejecuta lo que te digo, crea un trasfondo para que entonces tu regreso sea una gran señal al mundo, el mundo te conocerá.” Y ahí, en la revelación, se habla de una obra universal a naciones, tribus, lenguas.  En esas perspectivas es que estoy, y para esa perspectiva es que vivo.

Yo no estoy aquí para esquilmarte, yo no estoy aquí para hacer maratones, ni para pedirte que me des nada.  No rechazo al que me quiera dar algo, pero no enfatizo en que me des nada, porque obligación me es impuesta.  Me ha sido dicho ve, y yo voy a donde se me ordene. No importa qué comamos o bebamos, lo que Dios nos dé.  Sin embargo, una cosa es sagrada para todos nosotros, y en especial para este servidor tuyo, descargar la responsabilidad que el Señor nos ha dado.  Me dijo textualmente:

“Tú tienes una gran responsabilidad ante el mundo.  Te daré las herramientas, te constituiré en señal para que tú puedas ser levantado públicamente y atraigas a las gentes para que te escuchen. Y ese será el fuerte pregón, lo que se llama el fuerte pregón o la predicación intensa de los últimos días”.

En ese propósito es que estamos.

Un Claro Vínculo entre Apocalipsis 10 y 11

En los próximos estudios evaluaremos Apocalipsis 11.  Y es importante que observes que cuando llegamos al fin del capítulo 10 de Apocalipsis, específicamente en el versículo 11 se menciona: “es necesario que profetices otra vez”, y se establece que tiene que ser una predicación universal “sobre muchas naciones, lenguas tribus y pueblos” (Apocalipsis 10:11). Luego se establece un vínculo claro con el próximo capítulo; por eso el versículo uno del capítulo 11 comienza diciendo “entonces”, veamos:

Entonces se me dio una caña semejante a una vara de medir, y se me dijo: Anda y mide el templo de Dios y el altar y cuenta a los que adoran allí”
(Apocalipsis 11:1)

Es obvio que el versículo 1 del capítulo 11 está en contexto con el versículo último del capítulo 10 y eso no puede ser dudado, por cuanto dice: entonces, lo cual es una conjunción indudable.  Es como diciendo: “después de recibir las instrucciones, entonces se me dio una vara de medir”.  Desde ahora te digo que la vara de medir es un símbolo del Evangelio, la vara con que midió es el Evangelio.  Y esa vara que Juan recibe es la revelación del Evangelio Eterno, y en ese contexto del Evangelio las verdades finales para que sean éstas predicadas a personas como tú que están recibiendo estas revelaciones.

En el próximo estudio de esta serie volveremos con fundamentos bíblicos para nuestra enseñanza, y analizaremos específicamente el capítulo 11 del libro de Apocalipsis.  Y verás que el ángel que desciende del cielo de Apocalipsis 18:1 es este servidor, como me lo reveló Jesús.  Para poder descender del cielo como lo hace el ángel de Apocalipsis 18:1 hay que ascender primero; por eso seré llevado y luego regresaré. Hasta aquí llegamos con este estudio, será entonces hasta el próximo.  Entre tanto y hasta tanto, Dios te cuide en su divino amor.